Palabras de Don Bosco
«Un cosa, por la que, desde ahora, debemos dar gracias al Señor y que constituye mi mayor consuelo, es que a donde quiera que voy, siempre oigo cosas buenas de vosotros; en todas partes se habla bien de mis antiguos hijos: todos alaban este encuentro nuestro, porque es el verdadero medio para recordar las advertencias y consejos que os daba cuando erais niños. Sí, lo repito, esto me proporciona una gran satisfacción; es la honra y la gloria de mis últimos años.
Veo que muchos de vosotros tenéis ya la cabeza calva, los cabellos blancos y la frente surcada de arrugas. Ya no sois los muchachos a quienes yo quería tanto; pero siento que ahora os amo más que antes...
Seguid por el buen camino que vais recorriendo desde hace tantos años, de tal modo que podáis estar contentos de haber venido aquí; también Don Bosco se sentirá satisfecho y podrá gloriarse de que aquellos jóvenes a quienes un día amó tanto, una vez hechos hombres, han sabido conservar y practicar las enseñanzas que recibieron de sus labios.
Erais un rebaño pequeñito que ha crecido, ha crecido mucho, y se multiplicará todavía más. Seréis la luz que resplandece en medio del mundo, y con vuestro ejemplo enseñaréis a los demás cómo hay que hacer el bien y aborrecer y huir del mal. Estoy seguro de que seguiréis siendo el consuelo de Don Bosco. Queridos hijos míos, que el Señor nos ayude con su gracia para que podamos un día encontrarnos todos juntos en el Paraíso».
Palabras de Don Bosco en el Encuentro de Exalumnos del 13 de Julio de 1885.
